Sobre Kintsugi Dojo

Kintsugi dojo es un proyecto largamente madurado, con ilusión y esfuerzo, sacando tiempo a duras penas entre obligaciones familiares y profesionales. Como comprenderéis, no habría podido con este esfuerzo de no ser por la ilusión que siempre me ha impulsado.

Surge de tres facetas muy significativas de mi vida, dos pasiones en el ámbito personal y una en el profesional: la literatura fantástica y de ciencia ficción, las artes marciales y el trabajo social, respectivamente. Kintsugi Dojo es, principalmente, un producto de entretenimiento, pero este no está reñido con los valores humanitarios y la conciencia social, ecológica, etc.

Los cinco protagonistas, todos ellos adolescentes, presentan una o varias problemáticas sociales (bullying, racismo, violencia de género, discapacidad…). Pero la práctica del Karate les rebela dos cosas: en primer lugar, descubren que son mucho más fuertes de lo que creen y que pueden superar problemas que parecían no tener solución. En segundo, que pueden aceptar y sobrellevar los que no la tienen.

Irma, Hamdi, Samina, Alberto y Luís no son perfectos. Tienen defectos, traumas y problemas que antes de conocerse pensaban que  no podían superar. Su maestro (el Sensei Samuel) les demuestra que están equivocados. Descubren que el karate es una forma de enfrentar esos problemas y no siempre a través de golpes, sino de la fuerza interior que insufla a todo el que lo practica con disciplina y compromiso. En los entrenamientos, cuando creen que ya no pueden más, el Sensei no les permite rendirse y les obliga a continuar para que descubran que sí pueden. Pueden seguir luchando contra adversarios externos y, sobre todo, contra ellos mismos, que es la verdadera batalla de todo karateka: progresar, evolucionar, seguir fortaleciendo su cuerpo, su mente y su espíritu hasta el último aliento.

Te invito a que entres en el dojo con ellos y luches… ¡hasta el último aliento!

 

Enrique Clari Duato